Corporaciones: ¿cómo podrían ayudar a producir agua en los Andes?

Posted by in Español

El 20 septiembre pasado el gobierno peruano anunció la puesta en marcha de “Sierra Azul”, un programa que promete impulsar la “siembra y cosecha” de agua en las cabeceras de cuencas de zonas altoandinas y en la selva alta. Así, busca retomar y mejorar técnicas hidráulicas ancestrales heredadas de pueblos indígenas como los incas, que suponen captar el agua de lluvia y acumularla en lagunas e infiltrarla en el suelo.  Estas lagunas, conocidas como “qochas” en quechua – el idioma local – se construirán en depresiones naturales del paisaje, con pico, pala y materiales autóctonos (como maleza y rocas). Para potenciar su capacidad de infiltración, se complementarán con plantaciones forestales de especies nativas y otras obras, como zanjas de infiltración, acequias y diques.

En un contexto de cambio climático global, en el que científicos pronostican un ascenso de 3ºC de la temperatura en los Andes hacia 2100, con menos lluvia en las temporadas secas, menos noches heladas, más brillo solar y, por lo tanto, mayor evapotranspiración (y requerimiento de riego en los cultivos), la implementación de esta técnica alienta la esperanza de las poblaciones de altura más pobres y aisladas. Es que supone generar una mayor disponibilidad hídrica superficial y subterránea (en los acuíferos) a mediano y largo plazo. Esto se traduce en mayores oportunidades para el desarrollo económico y tranquilidad social.

La ingeniera agrónoma Carolina Israel, funcionaria del Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), tuvo en sus manos la tarea de elaborar el perfil técnico del Proyecto de Inversión Pública (PIP) que abraza esta propuesta. Con el título “Mejoramiento de la Disponibilidad, Acceso y Uso de agua para la agricultura familiar en microcuencas andinas y de selva alta”, el PIP crea una figura que podría marcar un antes y un después en la gestión del paisaje de montañas en Perú y el mundo: el territorio hídrico productivo, un espacio dedicado a la producción de agua y actividades rentables asociadas. Este PIP, cuya factibilidad comenzará a ser evaluada este mes, se implementaría en 16.000 hectáreas en microcuencas de 8 departamentos del Perú. Según el perfil técnico, supondría una inversión US$63,5 millones, de los cuales US$40 millones estarían condicionados a créditos externos. El Estado asumiría la contrapartida.